Más que una batalla ha sido una guerra. ¡Cuántos y cuántos años atrás veníamos los Graduados Sociales reivindicando el derecho a firmar el Recurso de Suplicación ante el TSJ!. Pues como se ha dicho en el debate parlamentario los días 5 y 7 de Octubre pasado, era una realidad social el que este colectivo que confeccionaba y realizaba estos recursos tuviera que buscar a voleo la firma de un letrado para dar así trámite a lo que todavía establece la Ley de Procedimiento Laboral. Fueron muchas veces las que en este asunto tuve hasta discusiones. Recuerdo que ha sido mi gran caballo de batalla durante los últimos ocho años, pues pese a tener el beneplácito del Consejo General del Poder Judicial, de Catedráticos y de los propios abogados, siempre tuvimos un “pero” para estudiarlo en profundidad en otra ocasión. Ha llegado el momento principal: el pasado 7 de Octubre, tras el apoyo incondicional del actual Secretario de Estado de Justicia, del Portavoz del PSOE en el Senado y, como no, de Federico Trillo, llegamos a la conclusión de que este recurso era imparable para que lo hicieran de manera definitiva los Graduados Sociales. Hemos aprovechado el modificar la Ley Orgánica del Poder Judicial y con la nueva Ley de la Oficina Judicial, ahí se ha afincado una transacional que nos hace de pleno derecho ser la otra figura procesal, junto a los abogados que tienen que llevar a cabo estos recursos.
Desde aquí quiero dar las gracias a mi compañero parlamentario Agustín Conde, quien pese a las presiones de Carlos Carnicer, también ha trabajado para que esto saliese adelante, pues él sabía mejor que nadie el interés que desde hace años yo mantenía en este tema y ni que decir queda el buen papel que también ha realizado mi otro compañero, Joaquín Ramírez, que como miembro de la Comisión de Justicia en el Senado, y precisamente, Abogado, ha dicho hasta la saciedad que el interés general está por encima de cualquier particular o colectivo y, precisamente, los abogados tienen que reconocer que en esta parcela los Graduados Sociales guardamos prestigio y sabemos lo que estamos haciendo. Gracias Joaquín!.
Comprendo el papel de Carlos Carnicer, pero no lo comparto. Ha querido, como se dice, “morir matando”, pues con tal de eliminarnos hasta hacían concesiones para no tener ellos la exclusividad en esta materia. Pero lo peor, no es el Sr. Carnicer, son los mediocres que le han seguido con insultos velados, descalificaciones y hasta cartas coactivas de que no votarían más al Partido Popular si esto salía adelante. De vergüenza!.
Pero hoy me quedo aquí. Sólo quiero congratularme de este éxito que supongo que a otros se les estarán removiendo las tripas. En definitiva, sólo me queda decir como gritó aquel guerrero que: “Emperador, la batalla se ha ganado”. Pasemos página y vayamos a por otra.