Hay que reconocer que cuando los publicistas, estudiaron al entonces candidato para establecer su campaña electoral y decidieron el eslogan :”El Efecto ZP” acertaron, porque vaya si va a tener “efecto” su paso por el gobierno.
Si lo que necesita un país para progresar es credibilidad, reducir al mínimo las incertidumbres y crear una atmósfera en la que los inversores se atrevan a arriesgar sus recursos, los negocios realicen sus planificaciones, y todos podamos tener expectativas de trabajo, lo que no es admisible es este gobierno y en particular su presidente.
Los españoles, no sólo padecemos las consecuencias de una crisis a nivel internacional, marcada por el sector financiero, a la que se ha de sumar la crisis europea reflejada en la debilidad del euro, sino que a todo ello hemos de sumar la crisis española, representada por un modelo económico primitivo basado en la especulación y la construcción desmesurada.
Si a la suma todo esto, se le aplica el “efecto multiplicador” de un gobierno y un presidente que hacen todo lo contrario de lo que se debe hacer para crear certidumbre, confianza y credibilidad, vamos a donde vamos, a unas tasas de paro que el propio gobierno acaba de situar en el 19,4%, para 2010 y 18,9% en 2011, tremendas cifras que, aún siéndolas, lo son más por ser las del gobierno, pues vaya usted a saber cuáles serán al final, pues vivimos en un país bajo el mandato de un presidente-bandazo, que ni sus propios colaboradores saben por dónde va a salir, que lo que hoy afirma rotundamente, mañana es lo contrario.
No es mi estilo hacer leña del árbol caído, pues CIU ya le ha puesto fecha de caducidad, pero cuando la improvisación y la irresponsabilidad son los caracteres que identifican a un jefe de gobierno, el país va a la deriva y si además esto se produce en el entorno descrito…
Cuando a los ayuntamientos se nos promete por el gobierno un nuevo modelo de financiación y se le pone fecha, bueno, “fecha zapatero”, pues se puso fecha para el año pasado, y…¡Ala nuevo bandazo, trasladándose a 2011 para justificarse!. Y cuando ya el gobierno tenía hasta ahora el compromiso de presentar antes de julio a la Cámara Baja, el texto de la primera normativa para que el modelo de financiación entrase en vigor en enero de 2011, antes de que celebrasen las elecciones municipales…¡Nuevo bandazo!.
En este caso acompañado de decretazo!. De un día para otro, una medida que se mantuvo oculta hasta su publicación en el BOE, por lo que se ve, no sólo a la oposición y a los ciudadanos, sino como ha quedado de manifiesto estos últimos días, incluso a sus propios alcaldes con los que se reunió un día antes, e incluso compañeros de gobierno, provocando confusiones, contradicciones y desmentidos. Nadie,ni la propia vicepresidenta económica parece saber por donde va finalmente a salir el presidente.
Es cierto que todo el mundo le está pidiendo a Zapatero un ajuste…¡Pero no desbarajustes!. Que es lo que está provocando con su chapucera improvisación, ignorancia y falta de capacidad sin parangón, siendo con ello vehementes, pues nadie ha logrado en Europa lo que él ha conseguido: pasar de una situación de superávit,en las cuentas públicas, a un déficit superior al 11 por ciento en sólo dos años. El mayor deterioro fiscal de la historia, gastándose 13.000 millones de euros en rotondas y aceras, para ahora imponernos un Real Decreto-ley con el objeto de tratar de reducir el gasto público en 15.000 millones de euros durante los próximos dos años.
Sabido es de todos, el penúltimo bandazo presidencial, con su Real Decreto, por el que el Gobierno prohíbe a los Ayuntamientos y sus entidades dependientes «acudir al crédito público o privado a largo plazo, en cualquiera de sus modalidades para la financiación de sus inversiones, ni sustituir total o parcialmente operaciones preexistentes» salvo que sea para reducir sus intereses.
Sabido es su cambio, al día siguiente, una vez publicado en el BOE, después de provocar una conmoción en los ayuntamientos, aludiendo que se había debido a un error por fe de erratas en el B.O.E., y que ahora los ayuntamientos no podrán endeudarse a largo plazo a partir del 1 de enero de 2011, es decir, siete meses de prórroga para endeudarse, cuando algunos ayuntamientos incluso llegaron a convocar plenos extraordinarios, antes de las 12 de la noche, hora de entrada en vigor, para aprobar nuevos créditos,.
¿Recuerdan ustedes el efecto llamada, provocado con la legalización de los emigrantes también generada por nuestro presidente? Pues algo parecido va a ocurrir en los ayuntamientos al ponerle fecha límite a la posibilidad de endeudarse.
No, esto no es posible, dirán algunos, porque necesitan la autorización de la comunidad autónoma. ¡A ver quién es el quijote! Pues varias comunidades, ya han manifestado cuál es su intención.
Nadie sabe lo que el presidente hará, ni decidirá, pero a la vista de los hechos, no es descartable un nuevo bandazo, en este caso, para permitir a los ayuntamientos seguir endeudándose en 2011, aunque se disfrace con matices. ¡Al tiempo!
En definitiva, que gracias a la sagacidad y visión de estado del Sr. Zapatero, no sólo no se habrán logrado los objetivos, sino que se habrá incrementado el endeudamiento gracias a su “efecto”.
Su imagen y credibilidad, que también es, por mucho que nos pese la de nuestro país, se habrá deteriorado aún más y todo ello sin llegar a tomarse las medidas “de verdad necesarias”, aquellas que incentiven el crecimiento económico y la creación de empleo con una visión más amplia, no sólo para deshacer momentáneamente el deterioro de las cuentas públicas, mientras no se tomen medidas que corrijan los desequilibrios estructurales de nuestra economía, y se sienten las bases de un crecimiento sostenible, y volver a generar ingresos por el camino actual.
Pero desgraciadamente, esto no ha terminado, el presidente del Gobierno admitió el pasado miércoles que «la subida de impuestos afectará a los que más tienen y no a la clase media». Pronto nos sorprenderá con lo que para él es un rico.
«Todo el mundo entiende lo que significa ese concepto. Va a quedar muy claro cuando el Gobierno comunique cuál es el esfuerzo que vamos a pedir a los que más tienen. No habrá ninguna duda», apuntó el pasado miércoles el presidente. Ya veremos por donde nos sale decimos los demás.
Pero es que además…¡Queda la reforma laboral!. Es una pena, porque todo sería muy divertido, sin en ello no fuera nuestro futuro. En resumidas cuentas tenemos un panorama desolador por culpa en exclusiva de ese hombre del talante al que tanto le deseamos que se marche por donde vino.