El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

Los estudios de Graduado Social cumplen 50 años en nuestra provincia

Por una Orden Ministerial de Mayo de 1955 se crea en Cádiz el Seminario de Estudios Sociales San Raimundo de Peñafort, con el fin de impartir las enseñanzas de Derecho a alumnos libres y preparar las enseñanzas de Graduado Social en toda la provincia de Cádiz. Es en el curso académico 1959-1960 donde dicho Seminario deja de impartir las enseñanzas de Derecho y se dedica en exclusiva a los estudios de Graduado Social, donde personas de la más diversa edad y condición, relacionadas con el ámbito del Derecho y de lo Social, se lanzan con entusiasmo a preparar lo que más tarde se llamará Facultad de Ciencias del Trabajo. Hace 50 años un grupo de profesores empiezan una larga carrera donde la formación y el tesón de ellos han sembrado la semilla de los estudios sociales, creando una profesión que difícilmente otra haya tenido tantos logros como los que por su buen hacer y trabajo tiene hoy la de Graduado Social.

Aquellos profesores tienen para mí un grato recuerdo y quiero dejar ante todo, un testimonio de reconocimiento y de gratitud, pues aunque muchos ya no están entre nosotros, nunca podré olvidar a Paco Wilhelmi, Paco Esteban, Hipólito Hernández García, Alfredo Salvador Bosque, José Lorca, Juan Palma, Emilio de la Cruz, Emilio Jiménez Villarejo, Julio Vecino y Juan Manzano, entre otros, los cuales como fundadores en esta provincia gaditana y por su buen hacer hoy quiero rendirles el recuerdo de todo el colectivo y el homenaje más sincero, porque consiguieron el fin que buscaban: formar jurídicamente y crear, posteriormente, una profesión en esta provincia que aún cuando la misma data de 1925, sus pilares, su trabajo y su formación jurídica es un ejemplo a seguir e iba a ser imprescindible en el mundo de las relaciones laborales.

Este Seminario de San Raimundo de Peñafort llegó hasta el año 1980, donde los estudios de Graduado Social los acoge la Universidad de Cádiz
y como consecuencia del Real Decreto 921/80, de la Presidencia del Gobierno, se regula la nueva ordenación de las enseñanzas de Graduado Social y de los centros que las imparten, pues hasta entonces dichos estudios dependieron de las Escuelas Sociales integradas todas ellas en las diversas Facultades de Derecho que existían en nuestra geografía, siendo en Granada donde ésta tuvo su nacimiento, sus raíces y su transformación, posteriormente, en Escuelas Universitarias de Relaciones Laborales. Pero no quedó ahí, ya que los estudios de Graduado Social fueron ampliando competencias y hoy aquellas Escuelas se han transformado en Facultades de Ciencias del Trabajo, las cuales acogieron hasta el pasado curso la Licenciatura y ya en éste, es decir, a los 50 años, se han convertido en Grado, por lo que su rango académico es el mismo que el resto de las distintas Facultades y estudios universitarios que existen en España.

Para mí, como Presidente del Colegio gaditano y de Ceuta, el cual se creó en Septiembre de 1971 como tal Corporación de Derecho Público, quiero agradecer tanto a profesores, catedráticos, Magistrados, Fiscales, Inspectores de Trabajo, Consejo General del Poder Judicial y a alumnos que ya se cuentan por centenares, el entusiasmo de haber servido con orgullo a una digna profesión como es ésta, profesión de las denominadas jurídicas y donde su especialidad en el mundo del trabajo, la Seguridad Social y su implantación en las Jurisdicciones del Orden Social y Mercantil, les han hecho acreedores de su prestigio y profesionalidad.

Quiero recordar aquellos que se iniciaron hace años en esta bendita profesión y que algunos tampoco se encuentran entre nosotros, pero sus nombres están ahí, pues su primera promoción dejó un gran impacto en aquella sociedad civil gaditana. Por ello, mi recuerdo a Mª Dolores Pardo Brías, Antonio Carvajal Alcaide, Manuel y Federico Supervielle Marzán, Jesús Luna Padilla, Julio Esteban Glober, Miguel Morales González, Andrés Moragues Roselló, José Derlichán Salvo, Antonio Martín Riera y Carlos Mª Roca Suárez. A todos gracias por vuestro trabajo y no quiero acabar mi recuerdo sin hacer mención a quien hoy lo nombramos colegiado emérito de nuestra Corporación. Y me refiero a D. Emilio Jiménez Villarejo, Director que fue de aquel Seminario, que simultaneaba con su profesión de General-Auditor la docencia en dicho centro, por lo que a todos sin excepción el colectivo de Graduados Sociales quiere dejar grabado con letras de oro este aniversario, el cual se materializará en la Facultad de Ciencias del Trabajo con el descubrimiento de una placa conmemorativa en los muros de la misma, donde el Rector de la Universidad y la Decana de la Facultad junto conmigo seremos fedatarios de los que hoy tienen el orgullo de haber pertenecido o haber realizado unos estudios que de no existir habría que haberlos creado.