El Presidente del Gobierno recibió, en días pasados, la recomendación de los grandes empresarios de que dejara de dar vueltas sobre su continuidad o no y se dedicara a trabajar y, sobre todo, a tomar las medidas que España con gran urgencia necesita para empezar a salir de la actual situación, que ya se prolonga en exceso.
Hasta ahí, puede parecer razonable, pero ahora hay que hacerlo, y con urgencia, y no a dedicarse a “jugar con los tiempos”, diversión favorita de nuestro Presidente, porque, ¿hasta cuándo podemos seguir esperando? Como todos sabemos, en algo más de un mes celebraremos elecciones y con ello, se hará posible el acontecimiento que sustenta todo el sistema democrático, como es el reflejo en sus instituciones de la voluntad popular, pero ésto no será totalmente así, sólo los Ayuntamientos tan importantes y tan cercanos a los ciudadanos, pero al mismo tiempo, con tan poco peso en las grandes decisiones que nuestro país necesita para remontar la actual situación, serán sometidos al examen ante su pueblo.
Pues si bien en media España, también serán renovados sus gobiernos autónomos, Andalucía no correrá esa suerte, aquí el partido socialista quiere agotar, a pesar del clamor por el cambio, hasta el último instante su mandato después de treinta años en el poder, cómo si no les hubiera dado tiempo realizar su proyecto, o como si todos no supiéramos de lo que son capaces de no hacer y de hacer.
¿Y qué decir a nivel nacional?, de la que pocos dudan de la nefasta gestión con un Presidente que elimina de su alrededor a todo aquel que demuestra cierto nivel de competencia, dirigiendo un país con tal grado de ignorancia e improvisación, que muchos no nos atrevemos ni a decir a dónde nos puede conducir.
¿Qué va a pasar después del 22 de mayo? El escenario al que se enfrentarán los Ayuntamientos que salgan de las elecciones no será fácil, y en algunos casos, que no el nuestro, insostenible, como se pone de manifiesto en el ‘Panorama de la Fiscalidad Local 2010‘, elaborado junto con el Registro de Economistas Asesores Fiscales -REAF- del Consejo General de Economistas de España.
En su mayoría, los nuevos Ayuntamientos heredaran una situación que no garantiza su suficiencia financiera, cierto es que algo tiene que ver la gestión realizada en algunos de ellos y de los que tenemos claros ejemplos en nuestra provincia, en los que no ha existido planificación económica, o bien ésta se ha sustentado en el urbanismo, cuando no han incurrido de forma permanente en el descontrol del gasto. Pero otros sin embargo, se han visto obligados a incrementar los gastos al tener que asumir competencias no atendidas por otras administraciones.
El Gobierno central y autonómico saben perfectamente que los Ayuntamientos son la primera puerta a la que los ciudadanos llaman para solventar sus problemas y para solicitar ayuda, pero por desgracia, los Ayuntamientos estarán atados de pies y manos, justo cuando más política social se necesita, para sostener las trágicas cifras del paro y la marginalidad en las que les ha sumido la improvisación del Gobierno.
Y mientras tanto, ¿hasta cuándo una mejor regularización de las competencias de los Ayuntamientos y, por tanto, una regulación clara y precisa de los servicios y del gasto que debemos asumir, que haga viables financieramente a las corporaciones locales?. ¿Hasta cuándo habrá que esperar a que un Gobierno impulse la «segunda descentralización» que permita no sólo lo anterior, sino dotar a los municipios de los medios suficientes participando en los ingresos de las Comunidades Autónomas?
¿Hasta cuándo no remitirá el Gobierno a las Cortes los correspondientes proyectos de ley de Gobierno Local que defina su marco institucional, competencial y de Financiación Local que responda a los principios de autonomía y suficiencia de las Entidades Locales y que establezca entre otras medidas, mecanismos que permitan hacer frente de forma suficiente a los efectos económicos de la cláusula de revisión salarial prevista en el Acuerdo suscrito el 25 de septiembre de 2009 entre el Gobierno y las Centrales Sindicales?
Dilación que resulta inútil y perjudicial, en cuanto a que el ciudadano es más listo de los que se aferran al poder piensan y sabe valorar el ímprobo esfuerzo que modestos Ayuntamientos como el de Cádiz, hacen para mantener la actividad económica y de inversiones, mejorando infraestructuras en todos los campos, como la red de aparcamientos con la que se ha dotado a la ciudad, a pesar de las enormes dificultades, intentado reducir el periodo de pago a proveedores, abonando puntualmente las nóminas de sus funcionarios, que ejemplarmente han aceptado las duras medidas de control implantadas para la disminución del gasto, incluidas la reducción de las horas extras en un 80%, Etc, etc…
El Gobierno no puede seguir olvidándose de los más pequeños y de los más débiles que más sufren la crisis y que son los mayores generadores de empleo o paro en función de la situación por la que vivan, cómo son en lo público y lo privado, respectivamente, los Ayuntamientos y las pequeñas y medianas empresas. Y en su lugar (el llamado gobierno socialista) toma exclusivamente las medidas que le demandan y le benefician las grandes empresas y la gran banca reunidos con él hace unos días.
¿Hasta cuándo las instituciones autonómica y central, las únicas con capacidad para tomar las medidas que España necesita, seguirán sin representar los deseos actuales de sus ciudadanos, ya no reflejada en la actual composición del poder?