La candidata a la alcaldía de Cádiz, por el Partido Socialista, debería tener en cuenta la profesión de profeta en caso de que decida abandonar la política. Cual Nostradamus del Mentidero, haciendo uso de sus sofisticados instrumentos de predicción, anunció, augurando que el cielo caería sobre las cabezas de los gaditanos, socialistas o no, que los funcionarios municipales de Cádiz no cobrarían las nóminas de octubre de 2010. A pesar de que el gobierno de Zapatero ha dejado de enviarnos muchos millones de euros, su profecía no se cumplió, imagino que desgraciadamente para ella. Simplemente por este hecho, por crear esta incertidumbre y alarma en los gaditanos, la candidata debería haber dimitido de su cargo. Estamos en marzo y nadie ha dejado de cobrar puntualmente su nómina en el Ayuntamiento, por mucho que le pese a la aprendiza de pitonisa.
En Cádiz sí se pagan las nóminas, señora candidata, pero entiendo que eso a usted le disguste viendo que el modelo socialista que le parece correcto es el que desarrolla su compañera de partido Pilar Sánchez en Jerez, que ya reconoce que ni tan siquiera sabe cuándo pagará las nóminas. Ese es el modelo a seguir para la candidata gaditana.
Una ciudad como Jerez, que se ha nutrido del urbanismo y por todos los recursos que le proporciona su gran extensión, está sumida en la ruina, y su deuda histórica triplica la del resto de municipios de la Bahía de Cádiz, con una deuda por habitante de 1.848,46€. Los alcaldes de sus pedanías se encierran por el impago de transferencias y el alumbrado público, paradójicamente, ha brillado por su ausencia durante una semana. El pasado miércoles la indignación se hizo patente en los funcionarios y cerca de un millar de ellos se manifestaron en el Ayuntamiento exigiendo lo que les corresponde. Allí podría estar la candidata gaditana, junto a los oprimidos por el gobierno de su camarada.
La ciudad de Cádiz no tiene la extensión de Jerez, y por supuesto el urbanismo nunca ha sido el motor de la economía local. Por tanto, la crisis no ha golpeado de una manera tan crítica como en otros municipios, principalmente porque el equipo de gobierno ha sabido gestionar los recursos disponibles de manera óptima. Sin embargo, los favores que Jerez ha tenido por parte de la Junta de Andalucía y de la Diputación de Cádiz nunca los ha recibido nuestra ciudad. A Jerez bien que le condonan deudas y se le adelanta dinero para gastos corrientes, o se le conceden talleres de formación que a los gaditanos se nos niegan desde el reformado y a qué precio, Palacio de San Telmo sevillano. Aún así, el modelo defendido por la alcaldable del PSOE en Cádiz ha conseguido llevar a una quiebra técnica al consistorio jerezano. ¿Es eso lo que quiere usted para Cádiz?
No nos engañemos. Este es el modelo socialista que la candidata pitonisa propugna para Cádiz, un modelo que apuesta por el abandono de las pedanías, por el impago de las nóminas a los trabajadores municipales y por la dejación de funciones básicas para la ciudadanía, con las calles apagadas durante una semana conllevando, además, un gran perjuicio para los comerciantes, que ya de por sí están sufriendo la crisis de manera especial.
Le recuerdo que el Ayuntamiento de Cádiz, a pesar de sus profecías, continúa pagando las nóminas a sus trabajadores, por lo que le exijo que no cree una alerta innecesaria entre la población. Su modelo no lleva a ningún otro lugar que a la quiebra económica y social, con una ciudad que agoniza y cuyos habitantes alzan su voz en vano, porque de nada sirve pedir a quien no tiene capacidad para solucionar problemas. Su modelo, señora candidata, es el modelo del caos, del amiguismo, de los EREs y del todo vale. Pero aquí no vale todo. El modelo socialista es el de Jerez. ¿Es eso lo que quiere usted para Cádiz?