El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

LA JUSTICIA NO ES SOLO DE LOS JUECES

         En los últimos acontecimientos que venimos sosteniendo en España, una gran número de ellos están envueltos  y sujetos a decisiones judiciales que  bien, en los Juzgados de instancia o, en los Tribunales Superiores o el Supremo, es raro que cada día no nos encontremos con demandas,  allanamientos, Sentencias, ejecuciones, querellas, denuncias y un largo etcétera que componen todo el entramado judicial que un Estado de Derecho tiene y debe tener para que  un poder judicial independiente sepa vigilar y recortar abusos y otras actitudes que contrarias a Derecho realiza la sociedad civil en su conjunto.

         Se dice  que   hay pocos juzgados, malas sedes judiciales, agobio de trabajo de jueces, fiscales y secretarios judiciales y, cómo no, inoperancia muchas veces de quienes envuelven todas estas parcelas que siempre están sometidas a indicadores y estadísticas que muchos deben conocer.   La mejor estadística es la que  facilita la Comisión Europea cuando analiza las dotaciones de plazas de jueces; utiliza el indicador por cada 100 mil habitantes y en ese ratio nos encontramos  perfectamente ubicados en el tramo de aquellos países  de culturas jurídicas propias de nuestro entorno: 11,2  jueces por cada 100.000 habitantes en el caso de España; en el caso de Holanda, 14,4: Suecia 11,8 y por delante de Noruega, con 11,  se encuentran Francia con 10,7 e Italia con 10,6. Es decir, tenemos sistemas de organización de la Justicia  distintos en cada país y que tienen sus singularidades y a veces la función que desempeñan, lo que aquí conocemos como Jueces de Paz o  que conocemos también como Secretarios Judiciales, en otros países   se incorpora al concepto genérico de Juez y, por tanto,  a veces, nos salen ratios en algunos países un tanto singulares, pero dejemos claro que estamos  alrededor del entorno que es 11 jueces  por cada 100.000 habitantes. Posiblemente, ante tanta carga de trabajo, el número de estos parezca insuficiente, pero  hace escasamente cuatro semanas  se aprobó un Real Decreto por el que se creaban 282 plazas para Jueces y Magistrados, sin olvidar, que algunos de ellos ya estaban en el sistema como Jueces de adscripción temporal, pero en definitiva, este Decreto ha tenido dos efectos: por una parte,  dotar de plazas  en sentido estricto a esos jueces –por lo tanto una singularidad identificativa- y, por otra, la creación de muchas plazas de órganos colegiados en las Audiencias Provinciales, quintas plazas en audiencia  que permiten organizar mejor la conformación de sala y atender de mejor manera las demandas y las cargas de trabajo y  recordar  que  en la próxima reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial se incorporarán herramientas que tendrán que ver  con la capacidad de los órganos de gobierno y me estoy refiriendo a las Salas de Gobierno de los Tribunales Superiores de Justicia o a los Jueces Decanos, donde en esa capacidad que tienen de adoptar  medidas gubernativas y de organización del trabajo, puedan distribuir mejor los asuntos  entre los distintos órganos jurisdiccionales, pues  así se podrá evitar aquéllas unidades judiciales          que tengan sobrecarga  y supongan un esfuerzo  para estos jueces.

         Esta Justicia de la que hablamos  y que tiene que ser mejorada como servicio público, posee hoy  5.360 Jueces, 2.500 Fiscales, 4.500 Secretarios Judiciales, más de 44.000 funcionarios  y, por tanto,  entiendo  que  su organización y dotación  deben ser  aprovechadas para que su potencial humano, tan importante, haga efectiva la justicia en España.

         En mi parecer, hay y existen  Jurisdicciones  donde la especialización tiene que ser vital y prioritaria.  No puede un Juez de lo Social  desconocer, como se desconoce por muchos, el amplio abanico de la normativa sobre Seguridad Social o saber interpretar  oportunamente miles de Convenios Colectivos que es la moneda de cambio entre trabajadores y empresas. Y qué decir de tener conocimiento hasta de los datos contables  y económicos de tantísimos ERE’S que la reciente reforma laboral ha permitido para una mejor creación de empleo; hay que estudiar más y ser especialista. Lo mismo ocurre en la Jurisdicción Contenciosa y así podría  alargarme en otras más, pero  la no especialización y dotar a Jurisdicciones importantes de Jueces y Magistrados que no conocen  el  papel que les agobia y que tienen que sacar, es alargar y alargar los procedimientos porque  los recursos  llueven, el justiciable se cansa y los operadores jurídicos dudamos permanentemente  de si una Sentencia es dictada por uno  u otro Juez creando una inseguridad jurídica y  un alargamiento de los procesos que no tienen  límite.  La Justicia no sólo es de los jueces; la Justicia sí la administra los jueces, pero  para que esté bien administrada  hay que sentar en la mesa a todos los que trabajamos en ella, a todos los que la padecemos, a todos los que la interpretan y la viven y a todos  sin excepción, pero también con disciplina, con cumplimiento de horarios,  con reciclaje permanente, con actualización de la jurisprudencia, sin vaivenes, sin buscar el camino más corto  para archivar los autos y  saber ejecutar con criterio y celeridad los Autos y Sentencias, pues si ello no se sabe para qué se quieren los mismos.

         Creo que  hay proyectos de ley  que van  a dar mucho juego en un futuro, entre ellos, la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita, la Ley  Orgánica del Poder Judicial, la reforma del Código Penal y la supresión  y reforma de tasas judiciales que en muchos de los casos como ya se ha llevado a cabo y un largo etcétera que en estos momentos están en las Cortes Generales, pero lo más importante: sin formación, sin preparación, sin textos legales donde consultar (como ocurre en muchos juzgados) y sin  saber ensamblar  a todos los que formamos este difícil entramado,   la Justicia  aunque le pongamos un ratio de 22 jueces por cada 100.000 habitantes seguirá sin prosperar.