De manera galopante la sociedad civil en España se está quebrando por el Estado del Bienestar. Están desapareciendo las clases medias y el rico cada vez más rico y el pobre se está desmoronando por debajo de la pobreza porque, a diario el desempleo sube y seguimos estando en Europa a la cola del paro, porque si los jóvenes y mujeres no encuentran trabajo, nos estamos olvidando de la cantidad de despidos y creación de falsos autónomos que las medidas del Gobierno están propiciando de manera desorbitada.
La subida del Salario Mínimo Interprofesional que la inútil Ministra, Yolanda Díaz, ha impuesto solamente con el beneplácito de unos sindicatos subvencionados y no de quienes lo pagan como son los empleadores, está provocando una crisis junto al hambre que no tiene precedentes, porque al subir ese salario para quedar ella contenta y creyéndose que es una heroína, ha puesto de manifiesto el quebranto del mercado laboral, ya que ha equiparado a quienes no tienen responsabilidad y por eso estaban en un salario mínimo, con aquellos que tienen categorías profesionales cualificadas y estamos comprobando por minutos cómo los convenios colectivos están propiciando mucho más a las categorías sin responsabilidad que a los superiores y mandos intermedios con responsabilidad que hoy ya están cobrando lo mismo, pues no es igual un peón que la de un oficial primera. Es decir, una injusticia que se avisó y está dando unos resultados tan preocupantes que es una de las causas de una pérdida masiva del empleo en España.
La solución está pasando por la creación de empleo en precario. Es decir, medias jornadas, jornadas partidas y obligando si alguien quiere trabajar a que se haga falso autónomo y que apeche con sus responsabilidades fiscales y de Seguridad Social, sin olvidar los contratos indefinidos que ha sido otra herramienta para despidos masivos y encubiertos en los periodos de prueba y el engaño de los fijos discontinuos que se sigue sin saber cuántos cobran el paro. Pues bien, estos lodos nos traen ahora un empobrecimiento de la población, porque pese al regalo de las paguitas y el invento de salarios para contentar a los jóvenes con la cultura, estamos comprobando que no sirven para nada. En definitiva, desaparecen empresas de toda la vida, los verdaderos autónomos se quedan solos sin trabajadores por el alto coste que estos tienen y no digamos la brecha que está acaeciendo como consecuencia del absentismo. Es decir, hay que ser muy valiente para montar una empresa y tener dos socios exigentes, cuales son Hacienda y la Seguridad Social; socios que no te perdonan y si te retrasas en un pago te embargan hasta las pestañas.
En definitiva, surge hoy una confederación oficial de acción caritativa y social de la iglesia católica, fundada en 1947, denominada CARITAS DIOCESANA, los cuales con una acción caritativa y social están respondiendo con eficacia a todas aquellas necesidades sociales porque ni los servicios sociales estatales, autonómicos y locales son capaces de hacer frente a tantas personas vulnerables, pues con un número muy alto de voluntarios y de personas que también contratan, se han dedicado con amor a transformar una sociedad que nunca se esperaba que en un siglo XXI se situase para el desarrollo social y para la erradicación de la pobreza, porque están atendiendo a las necesidades básicas más importantes como la alimentación, el vestido y la vivienda, apoyo social y psicológico y creando programas específicos para las familias y personas mayores que están en crisis.
En los años 40 se denominaba beneficencia, lo cual en su historia atendía hasta a los enfermos, pero es impensable que 80 años después estén asistiendo bajo el paraguas de Caritas a tantas miles y miles de personas que no tienen qué llevarse a la boca, porque para colmo la cesta de la compra como una necesidad perentoria ha subido en dos años el 35%. Así no podemos seguir y el empobrecimiento de la sociedad es tan alarmante que necesariamente hace que España tenga que tener un cambio de rumbo porque vivir del aire no se puede y, por tanto, el Estado del Bienestar lo suple Cáritas con toda su legión de miembros de la Iglesia Católica que están abortando necesidades por todas partes.